Psicoterapia para el camino

Mindfulness y Adicción

Psicoterapia Psicoanalítica, Mindfulness y Adicciones de Proceso

Las llamadas adicciones de proceso o “blandas”, son aquellas que en apariencia no comprometen la fisiología del individuo, pero que corresponden a conductas obseso – compulsivas que no se pueden dejar aunque se quiera. De hecho, los tratamientos de elección son análogos a los que se utilizan con la drogadicción.

En un tratamiento multidisciplinario, que incluye grupo de doce pasos, terapia familiar, terapia ocupacional y psicoterapia individual. Este último abordaje puede ser reforzado con una modificación a la técnica de psicoterapia psicoanalítica en la que se incluya mindfulness o atención plena.

La técnica de la atención plena tiene sus raíces en la meditación budista. La llamada psicología budista, es un mapa de ruta basado en las experiencias de miles de meditadores y académicos que la han utilizado para desarrollar su funcionamiento mental (Nichol, 2006).

La regla fundamental de la meditación está, en observarse a sí mismo en un estado de no deseo, para entender por qué se sufre. Por su lado, el psicoanálisis da lugar al surgimiento de un yo observador que entiende porqué sucede el sufrimiento, debido a los conflictos entre las instancias de la estructura psíquica. Esta integración de técnicas tiene sentido, pues refuerza la noción que tiene de su Yo el sujeto.

Es bueno agregar aquí, que una parte importante del día a día en las personas que se han rehabilitado de la adicción activa mediante del programa de doce pasos; practican el onceavo paso, que implica la oración y la meditación. Pero el tercer paso, poner en manos del Poder Superior que cada quien concibe, aspectos de la vida y la voluntad, implica una situación de atención plena, en la que ante cierta emoción, se decide dejarla ir mediante su entrega espiritual.

En cualquier enfoque de tratamiento de los anteriormente citados, existe una habilitación; o en el caso de los adictos, una “rehabilitación” de la organización mental, en la que se aprende a modificar el tren de pensamientos para dar origen a una nueva estructura de personalidad. La mente puede ser entrenada para que se llegue a la felicidad y a una vida satisfactoria (Nichol, 2006). Para el caso de las adicciones de proceso o comportamientos obseso – compulsivos, no se difiere en la técnica.

Estos procesos adictivos, conllevan buscar fuera del self, la solución a la insatisfacción o vacío existencial; lo cual es consonante con la cultura narcisista que se vive en la actualidad. Por ejemplo, en el tratamiento de apostadores compulsivos, se ha encontrado que la desregulación emocional y la supresión de pensamientos son mediadores en la relación inversa entre mindfulness y el malestar psicológico que dispara la compulsión por apostar (Lisle y Allen, 2014).

Una sesión típica de tratamiento en el que se combinan estos enfoques, debiera despertar en el paciente, el deseo de practicar los pasos y de verse e interpretar emociones del pasado mal procesadas en el aquí y el ahora. La atención plena implica encontrarse atento a lo largo del día con respecto a las emociones que uno siente por lo que piensa o hace, para que esta actitud existencial tenga efecto en la reconformación de la estructura psíquica.

La ineficacia en el procesamiento emocional o falta de inteligencia emocional, produce en el adicto, dada su impulsividad, un paso al acto obseso – compulsivo. Sobre todo, las emociones más tóxicas son las que producen las relaciones y las que están asociadas al remordimiento y culpa. El paciente debe ser entrenado para enfocar su atención en la emoción; aceptarla, entenderla como resultado de procesos que se encontraban alojados en el inconsciente, y razonarla; para luego dejarla pasar. En realidad, esto no puede surgir de pocas sesiones, pues se trata de entrenarse compasivamente, para conocer la riqueza interior.

Algunas reflexiones esenciales, a las que se invita al paciente durante el desarrollo de la sesión (Zarbock,Lynch y Ammann, 2014):

  •  Verificar la sensación corporal que emerge.
  •  ¿Cuáles son los pensamientos que emergen en este momento?
  •  ¿De cuáles emociones se está percatando aquí y ahora?
  •  En las últimas veinticuatro horas, ¿En qué es lo que puse mi atención?

Una vez hechas estas reflexiones y discutidas con el psicoterapeuta, hay que hacer un ejercicio de respiración y se recomienda al paciente realizar todo este proceso cada vez que emerge una emoción negativa durante el transcurso del día.

En el principio, no es una tarea sencilla, ya que las distracciones son muchas y los estados mentales adversos pueden afectar. El meollo de la atención plena, consiste en la percepción y el reconocimiento de lo que está pasando en este momento; esto incluye, específicamente, a las dificultades en la propia práctica del mindfulness.

Una metáfora principal del budismo es la de una joya en medio de una flor de loto. La joya representa el claro entendimiento de la naturaleza de la realidad y el botón de loto, representa la compasión, la empatía y la ternura.

El entrenamiento para la inclusión de la técnica de mindfulness en la psicoterapia, requiere la práctica constante de una meditación que hace crecer los sentimientos empáticos y compasivos.

 

 

  1. Lisle, S., Dowling, N., & Allen, J. (2014). Mechanisms of Action in the Relationship between
  2. Mindfulness and Problem Gambling Behaviour. International Journal of Mental Health &
  3. Addiction, 12(2), 206‐225. doi:10.1007/s11469‐014‐ 9475‐4
  4. Nichol, D. (2006). Buddhism and Psychoanalysis: A Personal Reflection. American Journal
  5. of Psychoanalysis, 66(2), 157‐72. doi:http://dx.doi.org/10.1007/s11231‐006‐ 9013‐7
  6. Zarbock, G., Lynch, S., & Ammann, A. (2014). Mindfulness for Therapists: Understanding
  7. Mindfulness for Professional Effectiveness and Personal Well‐Being (1). Somerset, GB: Wiley‐ Blackwell. Retrieved from
  8. http://www.ebrary.com

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