La Agresión en la Pareja: Situaciones Conflictivas

Existe una serie de expectativas de cada miembro de la pareja cuando se forma. No se explica la adaptación a la vida  de manera simplista en el continuum amor-odio. Las buenas expectativas se reducen cuando empieza a surgir la agresión.

Cada pareja tiene su estilo vincular. Acá se presenta una serie de problemas que llevan a la caducidad del amor. Aunque aparenten concierto, muchas veces cargan con un gran peso de disfuncionalidad.  Hay que empezar por preguntarse: ¿Por qué se constituye una pareja? Tal vez el ser humano cuenta con un equipamiento instintivo que así lo impone. No sólo con afanes reproductivos sino también por la necesidad de una interdependencia para sobrevivir.

La violencia psicológica en la pareja consiste en actitudes de abuso emocional, como insultos, devaluaciones, humillaciones constantes, intimidación, destrucción de cosas apreciadas o íntimas, amenazas de llevarse a los niños, acoso cuando se hayan o no separado y conductas causantes de una gran angustia. A continuación se enumera algunas de las situaciones en las cuales la agresión emerge en la vida conyugal y que son oportunidades para reconstruirla y desarrollarla:

1.Tiempos cooperativo, compartido, familiar e individual

Compartir el tiempo es importante, pero una de las ventajas de vivir en pareja es que se puede dividir las actividades entre dos (Vernon, 2010). Mientras uno trabaja en casa el otro puede buscar el sustento fuera y ésta es la base de la conformación de la familia humana.

Una de dichas expectativas debiera ser tener tiempo para uno mismo, por fuera de la vida en pareja. De hecho, la sociedad construye espacios para que los miembros de una pareja disfruten de tiempo libre sin la concurrencia del consorte, pero quizá cada miembro tenga una concepción de pasar tiempo juntos.

Jorge C., un paciente de 36 años, se quejaba de que su pareja no reconocía el tiempo que él dedicaba a la casa y siempre le reprochaba irresponsabilidad.

2. Lidiar con el rechazo y procesarlo positivamente

Sentir rechazo puede conectar al sujeto que así lo percibe con los tempranos, tal vez involuntarios por parte de quien lo cuidaba en la infancia.

Existe el fundamento patológico que proporciona la teoría del masoquismo moral (Freud, 1924). La persona rechazada puede sufrir y gozar el rechazo, pues le produce cierta ganancia que apoya decisiones de confirmación de algo que cree siempre ha ocurrido: no digno de ser querido.  El deseo de castigo inconsciente para pagar culpas pasadas, incluso aunque no haya habido responsabilidad, influye en la permisividad de la violencia psicológica del otro.

Sentirse rechazado puede activar dichas percepciones negativas de sí mismo contra las que se lucha de manera poco adaptativa. Desde la perspectiva masculina, machista, adherida a una cultura patriarcal, el rechazo al dominio fálico por parte de una mujer no dispuesta a someterse masoquistamente puede causar depresión y la lucha maniaca contra ella provocar violencia.

La inhibición del rapto, la violación y la posesión de la consorte causa frustración inconsciente  (Person, 1986) si no se acepta que esa condición machista ya no debe darse. Esto va más allá del rechazo del incumplimiento edípico que el infante percibe.

El masoquismo moral, producto de las prohibiciones que los padres hicieron con amenazas, muchas veces cumplidas, impulsa a buscar cierta relación, pues inconscientemente se pretende ser castigado para sentirse amado, sufrir para serlo. En razón de los sentimientos de culpa inconscientes, soportar bajo la voluntad discrecional de un introyecto castigador equivale a recuperar el amor del objeto y la unión con él; de este modo la agresión queda absorbida en el amor (Kernberg, 2000). La creencia persistente de ser rechazado por condiciones de género, raza, nacionalidad, discapacidad, cultura, inteligencia, no ayuda a una buena percepción de sí mismo.

3. Cuando un miembro de la pareja es adicto al sufrimiento

Las personas que sufren maltrato sexual en la infancia son más propensas a recibir abusos psicológicos y físicos durante la edad adulta (DiLillo, Jaffe et al., 2016). Es como si existiera una búsqueda inconsciente de ser revictimizado, para en una nueva oportunidad resolver la injusticia de manera provechosa.

La relación afectiva, sea amorosa o de cualquier otro tipo, es un recurso del sujeto que pretende ser mejor persona, o en otras palabras, para obtener valía mediante el vínculo con el otro puede haber una sensación de pérdida. Es común que ante el sufrimiento de sentirse en minusvalía la persona se proteja, evitando establecer vínculos de compromiso, en una especie de castigo por lo que se perderá, como si uno fuera culpable de que el otro muera, se despida, o se ausente. Las posibilidades son múltiples, pero las resumimos en la siguiente serie: miedo al amor » provocación de rechazo » obtención de rechazo » soledad, sufrimiento y necesidad del otro. Pudiera existir la manipulación del rechazo para justificar el abandono. Esto complica la experiencia de amar. Para quien teme comprometerse, el dolor de la posible falta es constante, como la necesidad de evitarlo (Tovilla, 2016).

Las personas no dejan a quien las maltrata por muchas causas, entre las cuales se encuentran:

  1. Miedo a la venganza.
  2. Falta de medios alternativos de sostén económico.
  3. Preocupación acerca de los hijos.
  4. Falta de apoyo social, familiar o de amistades.
  5. El estigma o miedo de perder la custodia de los hijos asociado al divorcio.
  6. El amor por la pareja con la esperanza de que algún día cambiará.

Sin embargo, es muy probable que en la medida en que los episodios de violencia se multipliquen será más probable la separación (Davidson y Beck, 2016).

4. La crisis de la infidelidad

Las parejas siempre sufren las acechanzas o tentaciones de formar triángulos. Hay miembros que no pueden superar o perdonar esta clase de “traición”. Descubrir la infidelidad tiene un efecto traumático.

La finalización de una relación quizá se dé por el descubrimiento de la infidelidad. El desengaño existirá siempre acerca del comportamiento del otro miembro de la pareja.

Cuando se cree que se ha elegido a alguien por cualidades deseadas que luego no resultan reales quizá haya mucha frustración y se culpe al otro por la insatisfacción. ¿Cómo cobrar esa factura?

Sufrir la infidelidad es dolorosa y el infiel muchas veces tiene esa conducta como una venganza ante la agresión no procesada en la pareja, debido a la falta de cumplimiento de expectativas. Prevenir la infidelidad mediante la metabolización de la agresión es de la mayor importancia en la vida de pareja.

5. La renovación constante del contrato de pareja

Las parejas cuando se constituyen establecen un contrato tácito que es renegociado constantemente, lo cual implica el intercambio de agresiones. Uno de los elementos que lo reformulan es el roce entre ambos.

En muchos casos la frustración que produce conductas agresivas en la pareja se relaciona con la incompatibilidad de ideales (Grier, 2011), pero esta discrepancia, cuando se manifiesta abiertamente, puede ser la puerta a soluciones para una vida de pareja más constructiva.

6. Los conflictos por la educación de los hijos

Los buenos acuerdos de pareja producen hijos socialmente eficaces (Lindsey y  Mize, 2001). Las proyecciones narcisistas en ellos son diferenciadas. Es decir, un cónyuge idealiza la forma en que debiera ser su hijo, mientras el otro tiene una visión distinta. Esto puede constituir una fuente importante de agresión.

Muchas parejas se atan a un ideal de armonía perfecta y perpetua y no son capaces de percibir que se están forzando el uno al otro e incluso a las personas de su alrededor, como pueden ser los hijos, a lograr un ideal, si bien superficialmente atractivo, en realidad una imposición destructiva para el otro.

7. El control, la sensación de triunfo y el desprecio

El inconsciente manifiesta su frustración en la relación, incluso el odio.  La violencia controladora de tipo psicológico describe a un miembro de la pareja ejerciendo control en alguien que no quisiera permitirlo, resultando que un esposo puede inspeccionar conductas y relaciones de la esposa. Esto implica restringir, aislar e impedir el ejercicio de su libertad. Esta situación produce heridas psicológicas severas que implican los síntomas asociados al estrés postraumático.

Por ejemplo, se controla atuendo, forma de hablar, visitas a la familia de origen, llamadas, mensajes y comunicaciones en celular y redes sociales,

Las personas narcisistas, dados sus sentimientos inconscientes de minusvalía o de pérdida del ideal buscado en la pareja, tienen un gozo especial cuando creen que triunfan en una situación con ella.   El desprecio es un mecanismo psicológico y se maneja como violencia psicológica para no sentir inferioridad.

8. Lo justo en la pareja

Existe un constante fingimiento. A veces se calla y otras se aparenta, pero luego hay queja por la injusticia y el silencio.

En las relaciones de pareja la equidad tiene un rol muy importante (Padilla y Rodríguez, 2009). Una posible solución para mantener el ideal es manejarse fusionados en la búsqueda de esa “meta común”, negando la forma diferente de pensar, aunque cualquiera de los dos cónyuges guarde reservas acerca de esas logros aparentes y no los manifieste.

Referencias
Davidson, R. D., & Beck, C. J. A. (2016, november 28). Using couple-level patterns of intimate partner violence to predict divorce outcomes. Psychology, Public Policy, and Law. Advance online publication. http://dx.doi.org/10.1037/law0000106.
DiLillo, D., Jaffe, A. E., Watkins, L. E., Peugh, J., Kras, A., & Campbell, C. (2016). The occurrence and traumatic impact of sexual revictimization in newlywed couples. Couple and Family Psychology: Research and Practice, 5(4), 212-225. http://dx.doi.org/10.1037/cfp0000067.
Freud, S. (1924). El problema económico del masoquismo. Obras completas. T. 2. Buenos Aires, Amorrortu, 1989.
Freud, S.( ). Duelo y melancolía, Buenos Aires, Amorrortu, 1989.
Grier, F. (2011). Psychotic and depressive processes in couple functioning. Fort Da, 17:11-29.
Kernberg, O. (2000). Relaciones amorosas, Barcelona, Paidós.
Lindsey, E., & Mize, J. (2001). Interparental agreement, parent-child responsiveness, and children’s peer competence. Family relations, 50(4), 348-354. Retrieved from http://www.jstor.org/stable/585793.
Ludlam, M., & Nyberg, V. (eds.). (2007). Couple attachments: theoretical and clinical studies. London, GB: Karnac Books. Retrieved from http://www.ebrary.com.
Padilla-Díaz, M. y Rodríguez del Toro,  V. (2009). Las prácticas de equidad en un grupo de parejas heterosexuales en Puerto Rico. Revista Interamericana de Psicología, 2009, Vol. 43, Núm. 1 pp. 84-90.
Person, E. S. (1986). Male sexuality and power. Psychoanal. Inq., 6:3-25.
Socarides, C. W. (1958). The function of moral masochism: with special reference to the defence processes. Int. J. Psycho-Anal., 39:587-597.
Tovilla, A. (2016). El duelo interminable. México s/e.
Vernon, V. (2010). Marriage: for love, for money…and for time? Review of Economic Household 8:433-457 DOI 10.1007/s11150-009-9086-1.

 

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