La ciberadicción en tiempos de pandemia

De: Gabriela Campos
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Ciberadicción o trastorno de adicción a internet (AI), aunque aún ahora no está clasificada en los manuales de enfermedades mentales más populares, muchos son los profesionales que claman por que se reconozca que millones de personas son adictas a estar conectadas a internet.

En estos momentos de confinamiento pareciera justificable que los tiempos de conexión sean anormalmente altos, el aislamiento del entorno y desatención familiar sean comprensibles, sin embargo así cono el estado placentero que produce en las personas el alcohol, el juego y las drogas; igualmente, internet ofrece una realidad virtual, donde las personas pueden experimentar sentimientos agradables y de salida, argumentos que permiten ubicar al internet como una vía de escape para quienes tienen necesidades psicológicas y sociales (Young, 1996, 1999 p. 79).

Durante esta pandemia, dado el confinamiento forzoso en el que nos debemos mantener, las exigencias de la vida laboral y social de las personas se ven sometidas al uso continuo del internet y podría decirse que se puede mantener control del uso que hacen de esta tecnología; sin embargo, en lugar de ser solo utilizada como una herramienta de desarrollo o trabajo, se convierte en la parte medular de la vida cotidiana de los jóvenes, y esto a su vez los lleva a desarrollar adicciones.

En México, argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Venezuela, se evidencia que el 60% de los adolescentes entre 14 y 15 años prefieren internet a cualquier otra actividad. (Arribas & Islas, 2009).

La inquietud por el uso del internet en los adolescentes, en los últimos años se ha convertido en un desafío académico y para las instituciones, sus efectos a nivel psicológico y comportamental, se evidencian en la presentación de conductas de riesgo, deserción escolar y problemas familiares (Rial, Gómez, Varela & Briana, 2014). Además del impacto psicológico y conductual que puede desarrollar, se suma la pérdida de control y frecuentes sentimientos de culpabilidad y aislamiento.

Podemos sacar provecho del necesario confinamiento y la presencia de nuestros hijos en casa, propiciando el acercamiento y motivarlos a realizar actividades juntos, interactuando personalmente, dándose la oportunidad de conocerse mejor.

Me despido con una frase de mi entrañable y difunta amiga Verónica Delgadillo,

Una mente vacía y un lugar aislado, es la oficina del diablo

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